[COLUMNA] Uso de fuerza y orden público: cambio de expertos y nuevo enfoque

Publicada en La Segunda, 14 de octubre de 2020.

Si bien a nivel internacional el uso de fuerza para el control del orden público no ha sido definido, si se han realizado esfuerzos normativos por parte de organismos internacionales por regular el tema. Ejemplos de lo anterior son el Código De Conducta Para Funcionarios Encargados De Hacer Cumplir La Ley y el escrito denominado Principios Básicos Sobre El Empleo De La Fuerza Y Uso De Armas De Fuego, ambos textos de Naciones Unidas y vinculantes para nuestro país.

Hoy es posible encontrar una serie de documentos y estudios sobre este tema, especialmente en la literatura anglosajona, a partir de la cual se han desarrollado diferentes modelos de trabajo y evidencia acumulada que permite establecer qué ha funcionado y qué no, en estrategias de uso de fuerza. Entonces, es esperable y deseable que el Ministerio del Interior y Carabineros estén más atentos a estudiar y entender por qué en Chile los métodos que se aplican no funcionan.

En muchos de los países que avanzaron en estos temas, como Suecia, Inglaterra y Alemania, han aplicado modelos innovadores que concentran la acción policial en mayor comunicación hacia las personas y en un control diferenciado de los grupos que manifiestan.

Pero, más allá de los cambios a impulsar, hay una pregunta que debe ser debatida y esclarecida: ¿cuál es el sentido o fin último de tener policías o unidades especializadas en el uso de fuerza?

Para muchos la respuesta sería simple: el orden público, la necesidad de imponer el imperio de la ley y el derecho. Lo que, en parte, es cierto, pero donde resta mencionar, con igual énfasis, que estos despliegues operativos deben estar orientados a algo mucho más central y básico que es garantizar a las personas sus derechos fundamentales: a manifestarse, a circular, a emitir opinión sin ser víctima de agresiones. El uso de fuerza no está para detener, ni para disolver, sino para garantizar derechos. Mientras esto no nos quede claro, será difícil avanzar.

Necesitamos con urgencia un proceso de modernización de Carabineros de Chile para dotar a nuestro país de una policía actualizada, acorde con los desafíos del Siglo XXI. Dicho proceso requiere, taxativamente, el concurso de nuevos expertos y conocedores del tema que entreguen un enfoque distinto sobre cómo enfrentar la crisis institucional.

Pedro Araya Guerrero

Senador, presidente de la Comisión de Defensa del Senado

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